TÓMATE LAS VACACIONES EN SERIO

¿Cuándo fue la última vez que tomaste unas buenas vacaciones? Si han pasado más de doce meses, es momento de tomarte en serio tu salud y dejar el trabajo por unos días. No es cuento, se ha comprobado que tomar vacaciones aumenta el bienestar y la productividad de las personas. La razón es muy simple: tu cuerpo, mente y espíritu necesita un período de descanso para reponer las energías.

¿Te diste cuenta de que usé la palabra descanso?

Hoy en día hemos asumido que las vacaciones son unos días de mucho trabajo…fuera del trabajo. Si no es porque el itinerario es vertiginoso (tipo tour de 6 ciudades en 7 días) es porque nos llevamos el trabajo con nosotros (y pasas las noches revisando los emails luego de una día de paseos)

Tómate unas vacaciones de verdad. Y eso comienza por desconectarte del trabajo y conectar con las cosas realmente importantes, como tu familia. Disfruta tu tiempo libre con ellos y convierte el descanso en una prioridad.

No pienses que te estoy recomendando dos semanas echado en el sofá. Eso lo puedes hacer el domingo, y te aseguro, es terapéutico (asumiendo que has cumplido tus responsabilidades y te has ejercitado lo suficiente) De lo que hablo es de planificar unas vacaciones que te den tiempo de divertirte, vivir nuevas experiencias y de vez en cuando “hacer nada”.

Si, “hacer nada” con tu gente querida. Como sentarse a conversar, ver el paisaje, jugar a las cartas, contar historias del pasado o rascarse la barriga. Como verás, eso que en ocasiones asumimos como “hacer nada” es en realidad “hacer algo” y para tus relaciones familiares puede ser una maravilla.

Quiero compartir contigo 5 recomendaciones para estas vacaciones familiares. Quizás te ayuden a convertir el viaje de estos meses en una vacaciones en serio.

1.- Planifica un viaje estimulante pero no agotador: Si en papel el itinerario luce agotador, bájale dos. No tienes que verlo todo, basta con verlo bien. A veces pensamos que mientras más cosas tengamos en el plan, las vacaciones serán mucho mejor. Pero recuerda que quieres descansar. Dejar por fuera un pueblo, una playa, una caminata, para ganar un tiempo de descanso y disfrutar a fondo el lugar donde estás es una verdadera ganancia. Piénsalo así: no quieres llegar corriendo al Salto Angel para tomar una foto y salir corriendo al próximo destino. Calma, disfruta el lugar, tómatelo con calma.

2.- Dale importancia a lo que es realmente importante: Si crees que lo valioso de las vacaciones son las fotos, quizás te estas perdiendo algo. Lo más importante es tu gente. Abrázalos, obsérvalos, quiérelos. Y si en medio de todo eso tienes una foto, genial. Pero no te pases los días mirando todo por la pantalla de la cámara y obligando a la familia a posar como en las revistas. Relájate y guarda las fotos en tu mente. ¿A qué me refiero? A que observes bien lo que está pasando, a que guardes las memorias de esos momentos inolvidables en tu corazón. La vida pasa rápido, sobre todo, cuando andamos obsesionados con captar cada segundo con la cámara.

3- Disfruta los imprevistos: Hay quienes salen de casa con la pretensión de que todo sea como lo planificaron. Error. La vida es cambio e incertidumbre (aunque hayas hecho un itinerario al detalle) y las cosas pasan. ¿Te vas a amargar? Asume una actitud flexible y así podrás ver las oportunidades que se abren. Además, así le enseñarás a tus hijos con el ejemplo, porque si te ven echando chispas cada vez que surge un imprevisto, ellos harán los mismo. El resultado final será una vacación explosiva, por no decir quemada.

4.- Aprovecha los momentos de relax: Si el día ha sido agotador, cancela esa reservación y siéntate con tu familia a descansar. ¿No es una delicia cuando todos se quedan rendidos juntos? Que tus hijos se queden dormidos con sus cabezas sobre tu cuerpo es priceless. Para todos los agites y carreras de la vida puedes esperar a que se terminen las vacaciones.

5.- Recuerda la sensación de felicidad al estar de vacaciones… y no dejes de tomarlas la próxima vez: Hay quienes ven las vacaciones como un lujo que no pueden darse. ¿En serio? Puedes ir a la esquina o al otro lado del planeta, no importa, lo fundamental es que entiendas que no puedes pasarte la vida trabajando, pero sobre todo, que tu familia te necesita. El momento es ahora, porque después cada quien tendrá su vida y será mucho más difícil hacer ese viaje juntos.

Espero que disfrutes tus vacaciones y realmente descanses. Al regresar estarás con las pilas puestas y el ánimo muy arriba. Claro que los primeros días en el trabajo luego de unas vacaciones pueden ser algo complicados (tu mente está en “modo relax”) pero eso no será problema. Tendrás en tu corazón un montón de experiencias que le darán sentido al esfuerzo en el trabajo, y sobre todo, llevarás el amor de los tuyos.

¿Quieres otras ideas para disfrutar estas vacaciones? No te pierdas los artículos de Héctor Romero con recomendaciones deliciosas para comer en tus viajes y los de Arianna Arteaga Quintero con lugares de ensueño para viajar al aire libre.

Por: Eli Bravo

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