DOCUMENTAR TORTUGAS MARINAS

La más hermosa experiencia Al Aire Libre

Documentar vida salvaje es siempre difícil. Mágico, también, pero sin duda es complicado porque resulta imposible controlar todos los factores. Estás a merced de los pareceres de la naturaleza.

Desde que decidimos hacer un capítulo sobre la conservación de tortugas marinas sabíamos que sería un reto extraordinario y lo asumimos con cariño.

El primer rodaje lo hicimos en la Península de Paria en una playa remota que se llama Querepare. Yo había ido un par de veces y ya había visto tortugas anidar y nacer. En el primer caso lo difícil era grabar a las tortugas de noche, que es cuando salen a anidar, sin molestarlas con la luz para no espantarlas o interrumpirlas. La idea era hacerlo estético y ético a la vez. Yo había experimentado haciendo fotos de larga exposición con luna llena y los resultados eran interesantes. Emiliano, el director de fotografía, y yo, nos pusimos a hacer experimentos en la playa mientras caminábamos de un lado a otro en espera de que saliera una Cardón enorme a poner sus huevos en la playa. Cuando sucedió a Paloma, nuestra directora, casi le da una infarto del susto mezclado con emoción ¡Vaya que son unos animales enormes! Y Emiliano enseguida se puso a hacer series de fotos con larga exposición para armar el stop motion que embellece nuestro primer capítulo de Al Aire Libre en el que una enorme tortuga Cardón sale y entra al mar.

Verlas nacer ahí mismo en Querepare fue posible gracias a la organización de los viveros de CICTMAR (tortuadopcion.com) en los que se anota la fecha en que su madre enterró los huevitos en la arena y cuándo deberían eclosionar. Así que  teníamos tres posibles nidos y nos sentamos durante todo el día a hacerles guardia.

Esa tarde vivimos magia pura. Ver la arena moverse, las primeras naricitas salir, aleticas, mini caparazones y el instinto llamado frenesí natatorio que las vuelve locas y desesperadas por irse al mar. Ni hablar del atardecer rosado en el que nos tocó liberarlas. Fue presenciar la vida en su máxima expresión.

En Los Roques todo era un poco más sencillo porque se trataba de documentar la liberación de tortugas marinas un poco más grandes, que estaban en tanques y que habíamos adoptado para apoyar la labor de la Fundación Científica Los Roques. Tuvimos el privilegio de liberar una Carey, una Verde y una Caguama para observar una importante variedad de tortugas en el capítulo.

A la hora de documentarlas, todo estupendo hasta que entran al agua y salen nadando rapidísimo. No se imaginan cuánto. Paloma hasta perdió los lentes de contacto nadando como una loca con una GoPro para poder acercarse un poco. Sin embargo, tres chances nos enseñaron cómo manejarlo y la secuencia final del capítulo en la que me doy el lujo de nadar con una de ellas quedará para la posteridad.

Sólo esperamos que el esfuerzo y el amor que le pusimos se traduzca en muchas adopciones de tortugas y aún mayor conciencia de la importancia de protegerlas. Aquí tienen el capítulo para que se lo gocen 🙂

Por: Arianna Arteaga – @arianuchis

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