55 DESTINOS AL AIRE LIBRE

Disfrutaremos el sur del país visitando el Salto Aponwao, de ahí nos vamos a las profundidades de la Sierra de Falcón para explorar una cueva enorme, nos damos un baño mientras las palmeras se mecen en Choroní, subimos al último glaciar del país y cerramos gozando en el Río Acequia donde se hace rafting cuando llueve y se hace de todo cuando no.

36. Salto Aponwao

Su nombre pemón es Chinak-merú, pero cuando uno ve las aguas del Río Aponwao lanzarse 108 metros de caída libre provoca decir “aponwaaaaaaaooooooooo” con los brazos y la boca bien abiertos. Es una de las visitas imperdibles si van a La Gran Sabana en el Parque Nacional Canaima, un poco después de entrar se desvían como quien va a Kavanayén y verán los letreritos que lo indican. Es imperativo tener 4×4. En cualquier momento del año encontrarán quien los navegue de un lado al otro del río, caminan un poco y llegan a la base del salto. Anden con cuidado y no inventen que las piedras son resbalosas, todo lo que lleven de basura tienen que regresar y colocarlo en los  depósitos indicados y de recuerdo, puras foticos y la impresión de ver este espectáculo Sin Igual de la naturaleza.

36. Aponwao

37. Cueva de la Quebrada del Toro

En la Sierra de Falcón se esconde esta cueva enorme que le dio el nombre al Parque Nacional que protege la zona desde 1969. El Río Toro es el río subterráneo más grande que se conoce en el país y cruza la cueva enterita. Para explorarla deben contratar a un guía calificado, yo fui con Aníbal Rocheta (@rochetas en Twitter) y fue emocionantísimo. Salimos de madrugada, pasamos Churuguara y seguimos por una vía de tierra hasta llegar al puesto de Inparques a notificar nuestra visita. Luego caminamos por un bosque hermoso y verdísimo hasta encontrar la enorme boca entre las piedras. Entramos con botas, linterna, cuerdas y unos flotadores para ir por el río y escuchar a los Guácharos en la oscuridad. Es un paseo alucinante que nadie debería perderse.

Los guardaparque son muy celosos del cuidado del lugar, no vayan a dejar ni siquiera un papelito de caramelo y hagan caso de las indicaciones.

37. Cueva Quebrada del Toro

38. Playa Grande en Choroní

A los venezolanos nos encanta ir a la playa y tenemos kilómetros y kilómetros de costa para satisfacer este gusto caribeño. Choroní es un clásico de la costa de Aragua y casi todo el que viva en el centro del país le ha dado su visitada. Si bien es cierto que Choroní ya no es el pueblito sereno que solía ser, su playa principal, Playa Grande, sigue siendo una delicia extraordinaria de arena, palmeras y mar azulito.

Hace algunos años sus habitantes tuvieron que utilizar maquinaria pesada para limpiar la arena del abuso de los visitantes y ahora se esmeran un poco más en mantenerla limpia. Al principio de la playa están todos los servicios con toldo y sillas, pero si prefieren estar más solitarios, echen su buena caminata e instálense al final de la playa.

Cuando vayan, colaboren con la limpieza: no dejen basura y traten de llevarse parte de la que encuentran aunque no sea de ustedes. Es tan rico echarse en una arena limpiecita a tomar sol.

38. Playa Grande

39. Pico Humboldt

Alguna vez tuvimos 7 Águilas Blancas cuyas cumbres se mantenían nevadas todo el año. Lamentablemente el calentamiento global le ha dado duro a nuestros Andes Tropicales y ahora apenas le queda un pedacito de glaciar al hermoso Pico Humboldt.

Para visitarlo van a tener que caminar tres días pasando por la selva nublada, el páramo y las lagunas. El campo base es la Laguna Verde y de ahí saldrán tempranito en la madrugada a hacer cumbre. Es una experiencia Sin Igual que le recomiendo a todo el que le guste hacer excursionismo y gozarse la naturaleza. Para ello necesitan tener buenas condiciones físicas, mejor voluntad, estar bien equipados para el frío y sobre todo tener un muy buen guía de montaña con experiencia para que todo salga bien. Yo lo hice con la gente de www.guamanchi.com y fue una maravilla.

39. Pico Humboldt

 40. La Acequia

La Acequia es uno de los ríos que nacen en las cumbres andinas para luego lanzarse por el piedemonte y finalmente bañar al llano de vida. Para llegar, pasan Barinas y siguen como si fueran a San Cristóbal, verán los carteles que indican, a la derecha, la zona donde están la mayoría de los campamentos que se dedican a llevar a la visita a hacer rafting y gozar como niños río abajo. De Mayo a Noviembre, mientras llueve, el Río Acequia es el paraíso para los que adoran las actividades de aguas bravas, pueden lanzarse en balsas, kayaks y hasta con el salvavidas y más nada en algunas zonas. En la época de sequía el agua serena se torna verde esmeralda, perfecta para darse un baño después de montar bici, hacer trekking o lanzarse por las tirolinas. En www.valentinaquintero.com.ve pueden ver todos los campamentos y decidir cuál les acomoda.

40. La Acequia

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